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Actividades por el boicot, la desinversión y las sanciones contra Israel ganan ímpetu en todo el mundo. Del 7 al 20 de marzo, más de 75 grupos universitarios en seis continentes realizaron su séptima Semana del Apartheid Israelí anual (IAW, por sus siglas en inglés). Según el activista palestinoOmar Barghouti: “por fin llegó nuestro momento sudafricano”. “La versión israelí del apartheid es más sofisticada, una forma desarrollada”, explica Barghouti en BDS: The Global Struggle for Palestinian Rights [BDS: La lucha global por los derechos palestinos]. “En Sudáfrica, el plan general era explotar a los negros, no expulsarlos”.

La caída del líder de Egipto y su partido político se ha producido porque no aprendieron bien las lecciones de sus patronos. ¿Van los norteamericanos a aprender algo de los egipcios?, se pregunta Eric Walberg.

El Tribunal Supremo Egipcio ha ordenado  la disolución del Partido Demócrata Nacional (PDN) y la confiscación de  sus propiedades la semana pasada, basándose  en la violación por parte del PDN de la Constitución: a saber, monopolización del  poder, no permitir la  competencia legítima de otros partidos, y sí la  corrupción por los estrechos lazos entre  los negocios  y la política. Como  única fuerza política en el control de la administración del país, el PDN permitió que los poderosos hombres de negocios camparan a sus anchas  y decretaran leyes y dirigieran el país en afán de sus  intereses personales e intereses de  empresa.

¿Cuál es el escenario, con un sistema electoral Occidental, el que rige en Estados Unidos, por eso cada vez es más conocido como el Republicrato? Si bien tienen menos necesidad de que las empresas y los lobbies dividan sus donaciones entre dos partidos muy similares. Es imposible una alternativa real para abrirse camino en esta poliarquía, definido por Noam Chomsky como “ un sistema  que toma decisiones  públicas  en favor de la elite”, con elecciones fraudulentas, aunque indirectamente – debido al control de los medios de comunicación y su enorme coste.

Al igual que durante la Guerra Fría, los comunistas fueron insultados por los liberales (por no hablar de los conservadores), y ahora los islamistas son denostados en este periodo de post-Guerra Fría, a los que se ve como una especie de hombres del saco, de terroristas. Y, al igual que con los liberales y conservadores durante la Guerra Fría, utilizaron a los comunistas para sacar las castañas del fuego (¿Quién ganó la Segunda Guerra Mundial?), Los políticos occidentales y la derecha han manipulado la idea de islamista para favorecer sus propios fines (¿quién derrotó a los comunistas en Afganistán?).

La política rusa está desconcertada como consecuencia de los levantamientos en el mundo árabe, en particular por la revolución egipcia. Los que están hartos de un sistema político cada vez más autocrático, esperan movilizaciones por parte de los ciudadanos rusos, mientras que aquellos que salieron bien parados del colapso de la Unión Soviética, rechazan cualquier implicación en la escena política rusa.

Pochi al mondo, assistendo al dramma in atto in Costa d’Avorio, hanno ignorato l’azione del Presidente in carica Laurent Gbagbo, che per ottenere favore ha organizzato l’anno scorso delle elezioni tutto sommato corrette, per poi prontamente ignorarne i risultati, sostenendo d’un tratto che coloro che hanno votato per il suo rivale Alassane Ouattara non fossero invero cittadini della Costa d’Avorio. Con persino la cauta Unione Africana contro di lui, la sua fine sembra inevitabile.

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