El hermanastro más joven del presidente afgano Hamid Karzai, Ahmad Wal i Karzai, fue asesinado en Kandahar el 12 de julio durante una reunión en su casa, según el embajador canadiense en Kandahar Tooryali Wesa. Recibió un tiro en la cabeza y otro en el pecho con una AK-47, disparada por Sardar Mohammad, un ex guardaespaldas de otro hermano de Karzai, Oayyoum.

Ahmad, de 50 años de edad, estuvo empleado en un restaurante de Chicago antes de catapultarse a la fama de la mano de Hamid, fue nombrado presidente del Consejo Provincial de Kandahar, en el año 2005. Era un autócrata despiadado, despreciado entre la población, escapándose varias veces de  intento de asesinato, pero su muerte supone un duro golpe para el presidente Karzai en el reducto de los talibanes, y que va a suponer una lucha despiadada por ocupar el puesto de Ahmad.

El embajador de Estados Unidos en Afganistán, Ronald Neumann,  jefe delegado de la CIA, y sus homólogos británicos, pidieron en 2006 al presidente que exiliase a su hermano, ya que estaba acusado de tráfico de drogas. Hamid rechazó de forma airada las acusaciones, y Ahmad permaneció en su puesto, amañando las elecciones presidenciales de 2009, continuó acumulando riquezas, recibiendo sobornos en los contratos de la construcción,  extorsionando a conductores de autobuses y camiones en los puestos de policía.

Independientemente de lo que pensaran de él, los militares estadounidenses alquilaron propiedades confiscadas especialmente para ellos, incluyendo la antigua residencia del líder supremo de los talibanes, Mullah Omar. La CIA le pagó para que organizase varios grupos de mercenarios en el intento de matar a los talibanes, pero al mismo tiempo estaba trabajando con los talibanes tras las bambalinas. Contaba con el apoyo de Estados Unidos. El senador John Kerry, e incluso el general David Petraeus dijeron: “El presidente Karzai está trabajando para crear un Afganistán más fuerte y seguro, y si ocurriese un trágico suceso en el seno de su propia familia, lo que pueda suceder es impredecible”.

El resentimiento contra el rey de Kandahar ya hacía tiempo de que estaba a punto de explotar, y su asesinato fue bien recibido tanto por los habitantes de Kandahar como por los talibanes. A pesar de que sin darse cuenta reclutaba más talibanes que los que ayudaba a matar, el portavoz talibán Qari Yousef Ahmadi estaba contento de asumir la responsabilidad de haberle mandado por ese camino: “Hoy en la ciudad de Kandahar ha sido asesinado el hermano de Hamid Karzai, durante la operación Al-Badr... Ahmad Wali Karzai fue castigado por todas sus fechorías”. El camarada de Qari Mullah Adam Haji está de acuerdo: “Ahmad Wali era el mejor amigo de Estados Unidos y el peor enemigo de los talibanes. Él y toda su familia tienen las manos manchadas de sangre de los talibanes. Su muerte es una buena noticia para nosotros”.

 

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